Nueva York, EE. UU., 25 de agosto de 2025. — El histórico líder del Cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada, rompió más de cinco décadas de silencio y misterio para admitir ante una corte federal de Brooklyn su papel como uno de los capos más poderosos del narcotráfico mundial.
En una audiencia que duró apenas 44 minutos, Zambada se declaró culpable de conspiración criminal y narcotráfico, confesando haber dirigido durante más de medio siglo una organización responsable del envío de al menos 1.5 millones de kilos de cocaína a Estados Unidos, además de heroína, metanfetaminas y fentanilo.
El capo, de 77 años, reconoció también haber ordenado asesinatos, algunos de ellos de personas inocentes, y haber tejido una red de corrupción que alcanzó a policías, militares y políticos en México. Sus palabras estremecieron la sala:
“Reconozco el gran daño que las drogas han causado a los pueblos de Estados Unidos y México. Asumo la responsabilidad por mi papel en todo ello y pido perdón a todos los que han sufrido o se han visto afectados por mis acciones.”
La confesión incluyó detalles de su inicio en el narcotráfico en 1969, cuando a los 19 años cultivaba marihuana, hasta convertirse en el cerebro de una maquinaria global que movía miles de millones de dólares.
Con su declaración, la Fiscalía de EE. UU. renunció a solicitar la pena de muerte, pero el destino de Zambada está sellado: enfrentará cadena perpetua obligatoria y la confiscación de bienes valuados en más de 15 mil millones de dólares. La sentencia definitiva se dictará el 13 de enero de 2026.
Este histórico giro judicial marca el fin de la leyenda del capo más escurridizo del narco mexicano, que durante décadas logró evitar la cárcel mientras otros líderes, como Joaquín “El Chapo” Guzmán, caían tras las rejas. Hoy, El Mayo Zambada, el hombre que parecía intocable, cerró su carrera criminal con una sola palabra:
“Culpable.”


