Internacional

NETANYAHU DESAFÍA AL MUNDO: PLAN PARA TOMAR GAZA DESATA CRISIS DIPLOMÁTICA GLOBAL

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció la aprobación de una operación militar para ocupar Ciudad de Gaza, una medida que ha provocado una ola de condenas y reacciones urgentes en todo el mundo. Palestina respondió solicitando una reunión extraordinaria de la Liga Árabe, mientras que la ONU advirtió sobre el riesgo inminente de masacres y hambruna generalizada.

Países como Alemania, España, Países Bajos y el Reino Unido han condenado públicamente la decisión, y en algunos casos, han impuesto embargos de armas a Israel. Alemania incluso suspendió temporalmente todo envío de equipo militar, marcando un giro significativo en su política hacia el Estado israelí.

Un impacto que sacude la diplomacia mundial

La decisión de Netanyahu no solo amenaza con intensificar la crisis humanitaria en Gaza; también está tensionando la arquitectura diplomática internacional:

En Medio Oriente: la ocupación de Gaza podría desatar una nueva ola de violencia regional, con el riesgo de que actores como Irán o Hezbollah respondan militarmente, escalando el conflicto más allá de las fronteras palestinas. En Occidente: Estados Unidos mantiene un delicado equilibrio entre su alianza con Israel y la presión de la comunidad internacional para frenar la ofensiva. El resultado podría fracturar consensos dentro de la OTAN y la UE sobre política exterior en la región. En el sistema internacional: esta crisis vuelve a evidenciar la debilidad de la ONU para frenar acciones militares unilaterales, cuestionando su relevancia como garante del derecho internacional.

El riesgo de un punto sin retorno

Si Israel avanza con la ocupación total de Gaza, el proceso de paz —ya debilitado— podría desaparecer por completo, dejando a las generaciones futuras un escenario de conflicto perpetuo. Para Netanyahu, la apuesta es política y militar: consolidar su posición interna apelando a la seguridad nacional, aunque ello implique desafiar abiertamente las normas internacionales.

Gaza se ha convertido en el epicentro de un choque de legitimidades: la de un Estado que invoca su derecho a defenderse y la de un pueblo que reclama su derecho a existir. Lo que ocurra en las próximas semanas no solo marcará el destino de la región, sino que podría reconfigurar el mapa de alianzas y enemistades en todo el mundo árabe y más allá.