Nayarit

¿QUIÉN CONDUCIRÁ A NAYARIT EN 2027? LOS RIESGOS DE CADA ASPIRANTE DE MORENA

Tepic, Nayarit. – La encuesta de Gobernarte S.C. sobre la sucesión de la gubernatura en 2027 pone en el centro del debate a tres nombres de Morena: Héctor Santana (31.1%), Geraldine Ponce (24.8%) y Pavel Jarero (17.5%). Aunque Morena domina el tablero político, lo que está en disputa no es menor: el rumbo de Nayarit en la próxima década.

El análisis no puede quedarse solo en porcentajes; es necesario mirar los riesgos que cada perfil implica para el estado.

HÉCTOR SANTANA: EL RIESGO DE LA DEPENDENCIA POLÍTICA

Santana encabeza la encuesta gracias a su cercanía con el gobernador Miguel Ángel Navarro. Su fortaleza es la lealtad al proyecto estatal, pero su debilidad es, que carecería de autonomía y de que gobernaría bajo la sombra de su padrino político.

Para Nayarit, esto podría significar una continuidad administrativa sin renovación de liderazgos, un gobierno estable pero innovador.

GERALDINE PONCE: POPULARIDAD VS. GOBERNABILIDAD

La presidenta municipal de Tepic es la más conocida mediáticamente y -se cree- cuenta con el respaldo de Palacio Nacional. Sin embargo, su paso por la capital nayarita ha estado marcado por críticas en obra pública, manejo de conflictos sociales y una creciente percepción de intolerancia política.

Si llegara a la gubernatura, Nayarit podría tener un gobierno con alta visibilidad nacional, pero polarizado internamente. Su estilo confrontativo, que ha generado roces con sectores sociales y empresariales, podría complicar la gobernabilidad en un estado donde la cercanía con la gente es indispensable.

PAVEL JARERO: EL RETO DE LA EFICACIA

Con trayectoria legislativa y arraigo dentro de la militancia, Jarero representa la base histórica de Morena en Nayarit. No obstante, su principal riesgo es la falta de resultados tangibles en gestión ejecutiva. Hasta ahora, su experiencia ha estado centrada en el ámbito legislativo y partidista, lo que genera dudas sobre su capacidad para conducir la administración pública estatal.

De llegar, el peligro sería un gobierno con discurso ideológico fuerte, pero sin la eficacia operativa que Nayarit demanda para resolver sus rezagos estructurales.

EL PELIGRO DE UNA MORENA DIVIDIDA

Más allá de los nombres, la encuesta muestra que Morena tendrá que decidir entre continuidad, popularidad mediática o militancia de base. El riesgo mayor no es solo quién gane, sino cómo se administren las derrotas internas: una fractura en Morena abriría espacio a la oposición, hoy debilitada pero atenta a los errores del partido en el poder.

El futuro de Nayarit en 2027 se debate entre un liderazgo dependiente (Santana), una figura popular pero cuestionada en gestión (Ponce), y un militante con poca experiencia ejecutiva (Jarero). La decisión de Morena será crucial: optar por la lealtad, el espectáculo político o la raíz ideológica, con todos los riesgos que cada ruta conlleva para la estabilidad y el desarrollo del estado.